
El vapor a presión en autoclaves es el método más usado en la actualidad para la esterilización en el gabinete dental. Los procesos de esterilización con vapor dependen de tres parámetros básicos:
- El tiempo.
- La temperatura.
- La presión
Puesto que el aire y el vapor no son miscibles, debe eliminarse el aire, a través de una bomba de vacío, que incorporan los autoclaves, antes de la esterilización. De lo contrario, se podrían generar bolsas de aire que impedirían que el vapor entrara en contacto con los materiales.
Los tipos de autoclaves más utilizados son:
Autoclaves de clase N: Son los autoclaves más sencillos. Eliminan únicamente parte del aire por gravedad, de forma que el vapor generado empuja el aire hacia fuera. Por este motivo, no son aconsejables para objetos con huecos o cánulas, y están indicados únicamente para instrumentos planos como bisturís.
Autoclaves de clase S: Eliminan el aire interior de la cámara utilizando una pared de vapor que es más densa que el aire, durante el ciclo de esterilización realizan este proceso tres veces, con lo que aseguran la eliminación de todo el aire interior. Pueden esterilizar productos porosos embolsados pero no elementos téxtiles, por lo que tampoco se aconsejan para su uso en una Clínica Dental.
Autoclaves de Clase B: Estos autoclaves eliminan el aire del interior de la cámara mediante una bomba de vacío, con lo que crean una presión negativa que fuerza la entrada del vapor. Pueden esterilizar instrumentos porosos con huecos ciegos (turbinas, contra ángulos) y cargas textiles, por lo que son los Autoclaves indicados para una Clínica Dental según la Norma Europea 13060.
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