Restauración mínimamente invasiva con carillas de material de restauración de base cerámica

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Mauricio Watanabe

Mauricio Watanabe ejerce como odontólogo en São Paulo (Brasil) y es un experto en el tratamiento de alteraciones gingivales, así como en cirugía oral, maxilar y facial. Posee un máster en el campo de la prostodoncia e imparte con regularidad ponencias sobre el ámbito temático de la odontología estética. Actualmente, está realizando de forma paralela un doctorado sobre biomateriales en la Universidad Estatal Paulista (UNESP), en Araçatuba.

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Actualmente, la estética desempeña un importante papel en la odontología moderna. Como cada vez más pacientes desean tener una «sonrisa perfecta», los odontólogos se ven obligados con gran frecuencia a ofrecer restauraciones altamente estéticas y optimizaciones de la situación natural. La modificación de la morfología de los dientes es un procedimiento seguro de resultados predecibles, que se puede realizar de forma rutinaria para lograr una sonrisa más bonita y armoniosa. Para ello, es necesario un diagnóstico correspondiente y un plan terapéutico que tome en consideración los aspectos estéticos y funcionales. También es precisa la aplicación de técnicas mínimamente invasivas que conserven la sustancia dental y las estructuras colindantes, así como la utilización de materiales dentales de la máxima estabilidad y biocompatibilidad.
Una de las posibilidades consiste en la restauración con carillas indirectas de composite.

Caso clínico

Un paciente de 20 años deseaba mejorar el aspecto estético de su sonrisa (fig. 1). En el examen clínico se observó un diastema entre los incisivos centrales superiores (fig. 2). El paciente estaba interesado en una solución rápida, sin necesidad de tratamiento ortodóncico. A través del análisis de las fotos faciales, comprobamos que la línea que recorría los bordes incisivos y las cúspides de los caninos de la región anterior superior carecía de una curvatura armoniosa.
Por tanto, para conseguir una sonrisa atractiva era necesario adaptar la forma de los cuatro incisivos superiores para que conformasen un contorno satisfactorio de la sonrisa (fig. 3). En los movimientos laterales no se producía ningún contacto entre los dientes anteriores inferiores y los incisivos superiores, de modo que cabía la posibilidad de alargarlos.

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Como se trataba de un paciente joven, lo deseable era aplicar una técnica mínimamente invasiva.
Por este motivo, optamos por un procedimiento que no requería la preparación de los dientes. Nuestra elección recayó sobre una técnica indirecta en la que las restauraciones se fabrican con Admira Fusion (Voco), un material que no contiene los clásicos monómeros de base de metacrilato, sino una matriz cerámica que lo hace altamente biocompatible. La colocación de carillas indirectas fabricadas por el odontólogo es una alternativa a las carillas prefabricadas.
La producción propia de las carillas tiene varias ventajas, como son los reducidos costes, la posibilidad de individualizar la forma del diente, el reducido grosor de la capa de cemento y el mejor ajuste marginal.

La utilización de un mock-up, cuya base se fabricó con silicona de modelar (Voco), permitió una fabricación tan fácil como rápida de las restauraciones indirectas (fig. 4). Ya en la primera sesión elegimos también el tono adecuado del material de restauración. Para ello, se aplicó y polimerizó una pequeña cantidad de los tonos considerados sobre la superficie vestibular de uno de los dientes a restaurar. Se realizó una comparación de los tonos y se eligió el A1 (fig. 5).

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Para la fabricación del mock-up propiamente dicho, y con ello también para las carillas, se aplicó el material de restauración con una espátula metálica sobre el modelo de silicona (fig. 6). En esta fase hay que intentar ceñirse a las directrices del plan elaborado tras los análisis de las fotos. Así pues, se debían alargar los incisivos superiores. Tras la fotopolimerización, se llevó a cabo el acabado y el pulido con pulidores de goma (fig. 7). A continuación, fotografiamos el modelo y comprobamos, mediante la superposición de esta figura con una foto del paciente sonriendo, si el tamaño y la disposición de los dientes eran adecuados (figs. 8 y 9).

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Las láminas de revestimiento se adaptaron directamente en los dientes del paciente (figs. 10 a 13). La posibilidad de comprobar, antes de concluir el tratamiento, si el resultado satisface las expectativas constituye una gran ventaja. Además, el paciente puede observar las restauraciones colocadas con fines de prueba y, en su caso, comunicar los cambios que desea. Tras comprobar el ajuste marginal y una vez que el paciente quedó satisfecho con la apariencia estética conseguida, se preparó la colocación de las carillas indirectas. Para la fijación, elegimos el adhesivo Futurabond U (Voco) en combinación con el composite fluido GrandioSO Flow (Voco) en el tono A1.

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El margen gingival se retrajo con un hilo de grosor 000 (fig. 14) y se aplicó a los dientes ácido ortofosfórico al 37% durante 15 segundos (fig. 15). Tras enjuagar con agua y secar las superficies vestibulares grabadas (fig. 16), se aplicó el adhesivo, se eliminó el disolvente mediante un chorro de aire y, a continuación, se fotopolimerizó durante 10 segundos. Las caras internas de las carillas se arenaron con óxido de aluminio (90 μm) a una presión de 60 psi para limpiar la superficie y dotarla de rugosidad. La superficie homogénea y limpia de la cara interior se aprecia al observarla a contraluz (fig. 17). El paso siguiente consistía en aplicar el adhesivo sobre esta superficie y, a continuación, secar con un ligero chorro de aire. Seguidamente, extendimos una pequeña cantidad del composite fluido (fig. 18) y colocamos la carilla sobre el diente correspondiente (fig. 19). Se eliminó el exceso de composite que había salido durante la colocación y se llevó a cabo la fotopolimerización.

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Una vez colocadas todas las carillas, los márgenes de restauración se acabaron con un bisturí del número 15C y se pulieron con pulidores de goma. Nada más finalizar, examinamos el resultado (figs. 20 a 23). Se realizó el correspondiente esmerilado para conseguir contactos uniformes entre los incisivos inferiores y los incisivos centrales superiores durante el movimiento de protrusión (fig. 24).

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Mediante el esmerilado también se debían eliminar todos los contactos entre las carillas y los dientes inferiores durante los movimientos laterales (figs. 25 y 26). Aplicando una iluminación indirecta, en las vistas vestibular y palatina se puede comprobar el buen acabado de los detalles y la armoniosa integración de las restauraciones indirectas en las estructuras colindantes (figs. 27 a 30).

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La comparación de las vistas preoperatorias y posoperatorias pone de manifiesto una clara mejora de la estética de los dientes (figs. 31 y 32) y su positiva influencia en la sonrisa del paciente (figs. 33 a 35).

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